– Producto: Hipoteca Multidivisa
– Banco: Bankinter
– Fecha de adquisición: 13/04/2007
– Duración del proceso judicial: 4 años (2013-2017)

ENTREVISTA

1. ¿Cuál era tu situación cuando contrataste el producto (profesional y familiarmente)? ¿Cómo contrataste el producto?

Nidia Fernández: “Asufin ha sido mi tabla de salvación”

Me acababa de abandonar mi pareja. Debí comprarle la parte de la vivienda a él. Era una situación tremenda a nivel emocional y financiera. Me ofrecieron una tabla en la que me hacían una comparativa entre diferentes monedas (euro, yen, libra, franco suizo). Esta tabla tenía un cuadro de amortización de 25 años, donde se me remarcó los pocos intereses que tendría que abonar en yen respecto respecto al euro.

2. ¿Cuándo te das cuenta que has contratado un producto tóxico?

Me sorprendió que en el momento de la firma en el notario me acompañara una asesora y me dijera que iba a estar a mi disposición a lo largo de toda la vida del crédito (25 años). A los dos años desapareció su presencia y nunca más volví a saber de ella. Me di cuenta de la estafa cuando comencé a tomar conciencia que mi deuda aumentaba y jamás disminuía a pesar de yo pagar religiosamente mis cuotas.

3. ¿Cómo reacciona el banco ante tus dudas y protestas?

Fui al banco y me dijeron que esto sería una situación pasajera y que debía tener paciencia. Todo volvería a su cauce en un tiempo corto. Pero mi deuda crecía exponencialmente. El banco solo me decía, al cambiar de moneda que “consolidaba deuda”, algo que para mí era absolutamente desconocido. Luego lo entendí cuando miré la nueva deuda que había contraído con el banco. ¡Qué desesperación!

4. ¿Por qué y cuándo decides demandar a la entidad?

A pesar de ser una lucha de David contra Goliat, consideré que estaba cansada de soportar semejante estafa. Comencé a consultar abogados. Estaba asustada sobre todo por si perdía y debía pagar las costas de la otra entidad. Pero consideré que era una situación injusta y que alguien podría escuchar lo que estaba reclamando. En mi poder tenía correos que había enviado a la asesora en la que le comunicaba mi desesperación ante las constantes subidas tanto de capital como de cuota. En ellos hablaba también de mi inexperiencia en este mundo tan complicado de las divisas y pensé que alguien me escucharía. Y así fue.

5. ¿Cómo conoces a ASUFIN?

Yo conocía a esta asociación desde sus comienzos. No me adherí a ella porque estaba pagando a otra asociación (estafa de los sellos de Forum Filatélico) y ya no podía hacer más desembolso. Pero un día, en una manifestación que se hizo en el centro de Madrid, cacerola en mano, conocí a Patricia. Fue ella quien me indicó que algo fallaba en la presentación de la demanda en Primera Instancia. ¡Cuanta razón tenía!

6. ¿Cómo fue el proceso judicial?

Un calvario. No confiaba en mis abogados y por eso antes de entrar al juicio pedí pactar con el Banco. Pero, las abogadas contrarias, cargadas de poder me dijeron que ni hablar. Solo aceptarían si había dación en pago. Mi cara fue de estupor. No solo había pagado durante 10 años la propiedad, sin faltar ningún mes, sino que también se querían quedar con el inmueble. Era tremenda la injusticia. Pero aún así, perdí el primer juicio. El gabinete de abogados que me representaba en ese momento, no presentó la demanda ni en tiempo y forma y lógicamente que el resultado fue nefasto para mi. Comenté la sentencia en Facebook, en el foro de afectados y la recomendación fue que tuviera mucho cuidado con quien iniciaba la apelación. Reflexioné sobre esto y al día siguiente llamé a Asufin. Allí Patricia me atendió con total diligencia y me recomendó en 10 minutos una abogada que esa misma tarde me recibió (Loleta Linares). Tenía 20 días para presentar la apelación. La dificultad estaba en retomar una demanda mal planteada y el poco tiempo del que se disponía. Pero aún así, se presento en tiempo y forma.

7. ¿Recomendarías a otros afectados ir a juicio con la ayuda de una asociación?

Claro que sí. Ha sido mi tabla de salvación. Además de minimizar los resultados en caso de no salir favorable la sentencia, también es de tener en cuenta el apoyo recibido en todo momento por parte de todos.

8. ¿Das por concluido este “calvario financiero”?

Aún queda por recibir la comunicación de sentencia firme de la Audiencia, pero es solo cuestión de un mero trámite. Es la primera vez que siento que es “mi propiedad”. Llevo 10 años pensando que en cualquier momento podría haber perdido la vivienda, a pesar de estar al corriente de los pagos. Es algo inhumano lo que he pasado durante todo este tiempo.

9. En esta lucha contra un gigante financiero, ¿se impone la razón y gana quien ha sido estafado?

Siempre he confiado en la justicia y ahora mucho más. La razón siempre impera afortunadamente y los jueces han tomado conciencia de la estafa a la que hemos sido sometidos los ciudadanos. Por supuesto que los bancos deben ganar, pero no estafar. Hay una gran diferencia.

10. ¿Qué les dirías a las personas que están o han estado en tu situación?

Cuando comencé con esta lucha, la gente me miraba con estupor. Demandar a un banco era algo impensable. También muchos me miraban y me decían que yo tenía que pagar las consecuencias por querer especular, con mi vivienda. Es decir, he tenido que escuchar muchas cosas adversas durante el proceso, pero aún así, continué. ¿Qué puedo decir a la gente que está en ello o aún no se ha animado?; hay que arriesgar y tener paciencia. Cuando perdí el primer juicio fue un varapalo tremendo, pero me calmé y reflexioné sobre ello. Esto era así, tenía el 50% de posibilidades de ganar, pero perdí. Y, fuera cual fuese el resultado, siempre, el último paso sería la Audiencia Provincial. Es allí donde realmente se dirime todo. Así que ánimo. A luchar. Es posible. Pero también recomiendo guardar toda la documentación que sea posible. Eso ayuda mucho a los jueces a tomar la decisión. No hay que permitir que nos hagan sentir pequeños. Es una lucha dura pero no imposible. Utilizarán todas las mentiras posibles, pero a no decaer. El final victorioso es posible. Os animo a luchar, pero eso sí, desde una asociación seria y experimentada ya que de esa manera los riesgos se minimizan.