FUENTE: ABC
» Asociaciones de consumidores aseguran que cada vez más entidades rechazan llevar estos casos hasta el Supremo

Las cláusulas suelo no suponen el único frente judicial que le está pasando factura a la banca. Apenas unos días después de publicarse la sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea comenzó una avalancha de demandas por los gastos de formalización de las hipotecas.

Algunas entidades han optado directamente por devolver estos gastos sin pasar por los juzgados y cerrar de esta forma el conflicto. Esta situación, que parece novedosa, se produce desde hace varios meses con otros productos que han sido cuestionados en los tribunales, como las hipotecas multidivisas.

Y es que los consumidores están ganando, según datos de la Asociación de Usuarios Financieros (Asufin), el 80% de los juicios relacionados con estos préstamos, que permitían el pago de la hipoteca en otra moneda que no fuera el euro. Los bancos ofrecían este tipo de hipotecas con el pretexto de que ofrecían unos intereses más económicos en un momento en el que el Euribor rondaba el 5%, pero en la práctica fueron muy perjudiciales para sus clientes.

Estos contrataban la hipoteca en euros, pero pagaban las cuotas y la cantidad a amortizar se recalculaban en otra divisa. Muchos eligieron los yenes japoneses y los francos suizos, monedas que se apreciaron con fuerza durante la crisis respecto al euro, provocando de esta manera importantes pérdidas entre los consumidores. Algunas estimaciones hablan de una pérdida total de 200 millones de euros.

Las demandas contra este híbrido entre hipoteca y derivado se agolparon frente a los juzgados. Y finalmente una sentencia pionera del Tribunal Supremo del mes de junio de 2015 las consideró un «instrumento financiero». Al otorgrarle esta consideración, el Alto Tribunal concluyó que era necesario informar a un cliente bancario de los riesgos que conlleva este tipo de hipoteca.

El Supremo fue muy valiente con las hipotecas multidivisas. Temíamos una sentencia ‘salomónica’, parecida a la que realizó con las cláusulas suelo, pero finalmente le otorgó el grado de inversión», asegura Patricia Suárez, de Asufin, una de las primeras asociaciones que denunció las irregularidades de este producto.

Caso por caso

Desde que se produjo esta sentencia, los tribunales suelen dar la razón al consumidor. Eso sí, hay excepciones. Juan Ignacio Navas, socio fundador del despacho Navas & Cusí, explica que «hay que analizar caso por caso y examinar de forma correcta las circunstancias del demandante». No es lo mismo que contratara este producto un ama de casa que un empleado de banca.

Cuando los jueces fallan en favor al cliente es porque determinan que este no conocía los riesgos que este derivado podía provocar. Una teoría difícilmente demostrable si el consumidor es, por ejemplo, un experto en divisas, por mucho que el banco no le informara debidamente de los riesgos de este tipo de hipotecas. A ello se une una sentencia del TUE, que suele ser utilizada por la banca como defensa, en la que se rechaza la denominación de producto financiero a las hipotecas multidivisas. «Hay determinados despachos que aseguran el éxito en este tipo de casos. Es necesaria prudencia, nosotros hacemos criba», sostiene Navas.

Pese a ello, el respaldo de la Justicia al consumidor ha disuadido a muchas entidades. «Los bancos no están recurriendo al Tribunal Supremo y están pactando compensaciones», afirma Suárez. Las entidades siguen teniendo presente el conflicto con las hipotecas multidivisas, pero desde la sentencia del Supremo se lo piensan dos veces antes de agotar toda la vía judicial.