» El banco Santander condenado a devolver a un agricultor al que colocó productos complejos. El agricultor y su hijo sufrieron pérdidas por 18.293€ y 40.343.72€ respectivamente cuando les dijeron que el capital estaba “100% garantizado”.
» Los afectados eran clientes desde hacía 20 años e invirtieron en donde el banco les sugirió por la relación de confianza. No recibieron documentación escrita, ni consta que se les practicara test de idoneidad alguno.

El juzgado nº 2 de Benavente (Zamora) acaba de anular los productos complejos colocados por Banesto (actualmente Santander) a un padre agricultor, su hijo ganadero y sus correspondientes esposas. En la sentencia del pasado 17 de junio, queda acreditado que la iniciativa siempre partió del banco con el que había una relación desde hacía 20 años, y estos siguieron los consejos del comercial que aseguraba sus ganancias.

El fallo aclara que el perfil de los contratantes es claramente conservador además de minorista. Ambos tienen estudios básicos y no cuentan ni con conocimientos bancarios ni experiencia financiera. A pesar de eso les colocaron productos complejos, que según la sentencia podría ser calificados de “derivados financieros”. Era prácticamente imposible que los afectados llegasen a comprender los riesgos adheridos al producto adquirido.

 “Eran productos híbridos, atípicos y complejos; se los vendieron sin evaluar su idoneidad”, señala la sentencia.

Fue en el 2010 cuando les ofrecieron un producto “sólo para clientes selectos con una mayor rentabilidad”. Se trataba de un producto que el primer año rentaba un 5,055% sobre el 30% invertido y a partir del primer año la rentabilidad sería variable en función de los valores del Ibex35 escogidos por el banco. En todo caso, les informaron –siempre verbalmente- que el capital estaba “100% garantizado”. Invirtieron 280.000 y 120.000 respectivamente.

El primer año, efectivamente, recibieron las rentabilidades pactadas, así que el 2011 les ofrecieron el “Duo Acumulador” e invirtieron. La rentabilidad de este producto dependía de que los valores subyacentes batieran al Ibex35 en al menos un 75%. Invirtieron 100.000€ adicionales.

En total perdieron 17.293 y 40.343,72€ respectivamente. Los clientes afectados  señalan en el juicio que de haber sabido que los productos tenían riesgo de perder capital “no los habrían contratado”.

En conclusión, la sentencia de Benavente considera que el banco no trabajó en interés del cliente como le obliga la ley ni actuó conforme a los principios de “buena fe y prudencia”. Tampoco hubo información “clara y transparente”. Así que concluye que los clientes actuaron con vicio en el consentimiento por un error esencial (naturaleza del producto) y excusable (correspondía al banco haber dado las oportunas informaciones). La sentencia anula los tóxicos contratos, a la vez que obliga al Santander a indemnizar las pérdidas y condena a la entidad al pago de las costas”.


Dirección Letrada: Juan Ignacio Navas
Banco: Banesto (ahora Banco Santander)
Producto: Estructurado
Perfil: Minorista
Pdf: S_160617_SANTANDER_BENAVENTE_ESTRUCTURADO_MINORISTA_SIN.pdf