Banco Santander ha sido condenado por colocar un swap flotante a una empresa gestionada por un ingeniero agrónomo. Los trabajadores no informaron ni de las características ni de los riesgos del producto.

Una empresa ha logrado que la justicia anule el contrato de compra de un swap flotante bonificado que Banco Santander le coló, sin haberle informado escrita ni verbalmente sobre las características y riesgos que conlleva la adquisición.

La sentencia estima que la escasa información aportada por la entidad financiera a la empresa no le permitió “siquiera conocer las consecuencias económicas” que tenía la suscripción del contrato. La falta de diligencia en la compra-venta de la permuta financiera llegó hasta tal punto que el empleado de Banco Santander no pudo confirmar si le entregó el contrato en su totalidad.

Banco Santander no pudo acreditar que sí realizó el test de idoneidad que afirmó haber hecho al administrador de la empresa. La sentencia considera que a pesar de que el administrador participara en otras dos sociedades, “no implica que tuviera especiales conocimientos financieros, ya que es ingeniero agrónomo lo que no le otorga experiencia en ese campo”.  Además, la entidad de Banco Santander le recomendó el swap porque la expectativa que tenían era que los tipos de interés incrementarían.

Los documentos aportados por la entidad al juicio consideraban que el swap era adecuado para clientes que deseaban quedarse referenciados a un tipo variable”, sin que constase que pasaba que si se producía una bajada de fuerte de tipos de interés.


Dirección letrada: Jaime Blasco Rodríguez
Banco: Banco Santander, S.A.
Producto: Swap flotante bonificado
Perfil: Sociedad Anónima
PDF: S_140213_BSANTANDER_JPI18_SEVILLA_SA_SIN.pdf