La falta de información provocó que el cliente no supiese cuál era la finalidad real del producto. Además el contrato no tiene las características requeridas para la contratación de las obligaciones subordinadas.

Un particular ha logrado recuperar la inversión que cometió en obligaciones subordinadas de Fagor emitidas por el Banco Santander. La entidad financiera provocó con su falta de información que el cliente creyese que el producto tenía una finalidad completamente diferente a lo que le vendió.

Además, las pocas explicaciones que Banco Santander ofreció a su cliente hicieron que el afectado no supiese ni cuáles eran las bases del negocio ni las premisas reales del contrato que firmó. Banco Santander no demostró con los documentos que aportó durante el juicio que la información aportada antes de la contratación de las obligaciones subordinadas fuese real.

La sentencia afirma que el contrato no tiene  “ni una mínima parte de las características que debe tener, omitiendo las características más esenciales”. El documento de compra del producto no recoge ninguna particularidad que pueda perjudicar al cliente, por lo que la jueza afirma que “si no están puestas ni firmadas no pueden ser aceptadas por el cliente”.

La magistrada recuerda que la información de las entidades financieras debe ser “clara, precisa, suficiente y tempestiva, algo que Banco Santander no fue capaz de cumplir. Ahora deberá devolver la inversión inicial, algo más de 50.000 euros más los intereses.


Dirección letrada: Carlos José Ais Conde
Banco: Banco Santander, S.A.
Producto: Obligaciones subordinadas de Fagor
Perfil: Particular
PDF: S_131022_BSANTANDER_JPI3_BARAKALDO_SUBORDINADAS_FAGOR_PART_SIN.pdf