Esa es una de las afirmaciones que ha declarado el magistrado de un juzgado de Madrid en una sentencia que condena a Banesto por la venta de otro de sus swaps. Bankinter ha sido también condenado en la capital.

El Juzgado de Primera Instancia número 68 de Madrid ha declarado nulo un contrato de permuta financiera de tipos de interés que Banesto le vendió a una pyme dedicada a las representaciones comerciales.

La pequeña empresa, siendo ésta cliente del banco, tenía contratada una póliza de crédito que vencía en julio de 2008. Dos meses antes de la terminación, en mayo de ese año, se firmó la permuta financiera. Las liquidaciones negativas para el cliente como resultado de la contratación llegaron a ascender a los 23.034 euros.

Para el magistrado, el cliente siempre es el “perdedor” en la operación, frente a la entidad bancaria que “nada arriesga y siempre cobra su correspondiente comisión”.

En la propia sentencia el juez manifestó explícitamente su opinión acerca de este tipo de contratos: “son expresión de una cultura y de un quehacer que ha originado la crisis que nos afecta y nos va a afectar durante un plazo de tiempo hoy imprevisible”.

Además el texto jurídico recoge la importancia del derecho a la información en el sistema bancario, así como la necesaria tutela de transparencia bancaria, ambos como elementos fundamentales para un buen funcionamiento del mercado de servicios bancarios. Banesto incumplió sus obligaciones de informar y asesorar a su cliente y le vendió un producto calificado de Alto riesgo por el Banco de España. La entidad financiera no explicó tampoco lo referido al coste de cancelación anticipada.

Y el Juzgado de Primera Instancia número 44 de Madrid ha cancelado otro clip que Bankinter le colocó a una pequeña empresa dedicada a la informática, y ha condenado a la entidad crediticia a devolver a su cliente las cantidades debidas resultantes de la contratación de la permuta financiera. La sentencia es firme.

El cliente solicitó un crédito para su financiación por valor de 100.000 euros, acordando por tanto un “Contrato multilínea de Financiación para empresas”. Tras esta  contratación, el banco le colocó un swap en su habitual modo de “seguro/cobertura”, afirmando en todo momento que el instrumento “estaba diseñado para mitigar el riesgo derivado de los movimientos de los tipos de interés”.

La sentencia recoge que no se le explicó al cliente los riesgos que podían derivarse del producto ni tampoco las condiciones generales del mismo. Además las clausulas del contrato inducían a confusión haciéndole creer al cliente que el beneficio económico podía reducirse o anularse, pero nunca se le indicó que si  el Euribor bajaba, podría registrar pérdidas.

Bankinter incumplió la LMV al no proporcionar a su cliente la necesaria y debida información sobre el producto, para que éste pudiera tomar una decisión con conocimiento de causa sobre la contratación del producto. También incumplió el Banco la normativa MIFID, al comercializar un producto especulativo a un cliente minorista.


Dirección Letrada: Mª de los Ángeles Vallés Rodríguez
Banco: Banesto
Producto: Swap
Perfil: Pyme
PDF: S_120220_BANESTO_JPI68_MADRID_PYME_SIN.pdf


Dirección Letrada: Santiago Jiménez Sierra
Banco: Bankinter
Producto: Swap
Perfil: Pyme
PDF: S_120417_BANKINTER_JPI44_MADRID_PYME_SIN_FIRME.pdf