Dos Juzgados de Bilbao y Barakaldo han cancelado otros dos swaps que la entidad financiera vendió a dos pymes.

El Juzgado de Primera Instancia número 11 de Bilbao ha declarado nulo un contrato de permuta financiera de tipos de interés que Banco Santander le vendió a una pequeña empresa dedicada a la promoción inmobiliaria. La entidad financiera tendrá que devolver a su cliente 402.631 euros.

La magistrada del caso subrayó en la sentencia el nombre del producto llamado “Swap Cancelable con cap”, porque consideró que al ver el nombre del instrumento cualquier persona pensaría que de hecho se puede cancelar. La realidad fue sin embargo totalmente diferente: existía un coste de cancelación anticipada muy elevado del que nunca informaron al cliente. Según la sentencia, la empleada de una de las sucursales hizo hincapié en que “era un producto muy bueno para todos”.

Además afirmó que el contenido del contrato contenía cláusulas oscuras y ambiguas, haciendo hincapié en que resultaba imposible que un cliente -máxime cuando se trata de alguien sin conocimientos financieros específicos- pudiera entender verdaderamente el funcionamiento del swap.

La entidad bancaria le colocó el swap a su cliente después de que éste contratara un préstamo hipotecario. La empleada de la sucursal del Santander advirtió a su cliente en e-mail con la siguiente afirmación: “todas las operaciones de préstamo promotor llevan un derivado”. La jueza explica que efectivamente le vendieron el swap como condición sine qua non para contratar el préstamo, eso sí, afirmando el Banco en todo momento que se trataba de una cobertura que protegería a su cliente.

Banco Santander incumplió la Ley General del Mercado de Valores al no proporcionar a su cliente la información precontractual debida, y en suma, abusar de su confianza. Ahora la entidad bancaria tendrá que devolver a su cliente 402.631 euros.

También el Juzgado de Primera Instancia número 1 de Barakaldo ha condenado a Banco Santander por un swap que le vendió a otra pequeña empresa dedicada a la venta de productos de fontanería.

El empleado de la sucursal le vendió la permuta financiera como “un producto estrella” al gerente de la pyme. Le explicó asimismo que se trataba de un producto novedoso y que le daría muchos beneficios, pero que sobre todo le protegería de las pérdidas ocasionadas por la subida de los tipos de interés. Le aseguró además “que podría cancelarlo en cualquier momento”, según recoge la sentencia.

El magistrado afirma que el empleado del Banco “colocó el producto del que solo se conocían y se le comunicaron ventajas, aprovechándose de esa época en la que había subido la inflación”.

El instrumento financiero le ocasionó pérdidas al cliente que llegaron a los 15.000 euros.  Durante meses el cliente registró pérdidas y beneficios descontrolados. Cuando el  gerente de la pequeña empresa entendió que el funcionamiento del producto no se correspondía con lo firmado se dirigió a la sucursal bancaria para cancelar el contrato firmado.

Banco Santander incumplió además de la LGMV, la normativa comunitaria MIFID, ya que no le practicó ningún test de idoneidad a su cliente, colocándole un producto que no era apropiado para su situación y circunstancias.


Dirección Letrada: Amaya Barrenechea Judez
Banco: Banco Santander
Producto: Swap
Perfil: Pyme
PDF: S_120502_SANTANDER_JPI11_BILBAO_pyme_SIN.pdf


Dirección Letrada: Pilar Lanza Puente
Banco: Banco Santander
Producto: Swap
Perfil: Pyme
PDF: S_120309_SANTANDER_JPI1_BARAKALDO_PYME_SIN.pdf