Tres empresas solicitaron asesoramiento al Banco Santander y este hizo un planteamiento global de financiación para las entidades. Así, cada una de las pymes firmó un contrato distinto: confirmación de permuta financiera, Swap bonificado reversible media y Swap ligado a la inflación. Todas ellos, según el banco, “suponían un seguro frente a la subida de intereses”.

El Juzgado de Primera Instancia número 4 de Bergara ha declarado la nulidad de tres contratos swaps que el Banco Santander vendió  a tres empresas familiares.

El representante legal de las sociedades tenía la idea inicial de solicitar un préstamo hipotecario. La entidad financiera sugirió entonces que contratara una cobertura para ese préstamo (swap bonificado reversible) y después fue obligado a suscribir las otras dos pymes constando como fiadoras y derivadas del primer swap.
Así el representante de las mercantiles afirma que nadie le informó de la naturaleza y los verdaderos riesgos de los contratos.

A pesar de que durante los primeros meses los cargos y abonos realizados por la entidad se compensaban y no se percibían errores de cobertura, lo cierto es que en mayo de 2009 las empresas registraron importantes pérdidas (10.401, 10.406 y 8.234 euros respectivamente).

La magistrada considera especialmente reseñable el hecho de que la entidad financiera no otorgase al cliente documentos que especificaran las condiciones concretas de cancelación del contrato. Se explica asimismo que el coste de dicha cancelación podría superar la astronómica cifra de 739.519 euros, según la sentencia.
Y además también se confirma en el texto jurídico “una clara insuficiencia probatoria en la información que se ofreció del mero producto”.

A cargo de la misma dirección letrada, una nueva sentencia condena a Banco Santander a devolver 63.029 euros a una pequeña empresa. El Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 3 de Irún ha declarado también la nulidad de un total de 6 contratos de permuta financiera que Banco Santander vendió a una pyme. El elenco de swaps registra la primera firma en el año 2004 y a través de un efecto piramidal los textos contractuales fueron sufriendo restructuraciones hasta septiembre de 2007 que el cliente firmó el último contrato. Aprovechando la bajada de los tipos de intereses la entidad bancaria ofrecía productos actualizados a coste cero. Cuando la pequeña empresa empezó a percibir importantes pérdidas y solicitó la cancelación del último contrato firmado, Banco Santander informó al afectado que dicha cancelación le costaría 275.000 euros.

La magistrada del caso hace hincapié en la ineficiencia del contrato, el vicio en el consentimiento y error en el consentimiento. Además, se alega incumplimiento de obligaciones legales en relación a la cancelación anticipada.

Y en Santiago de Compostela la Audiencia Provincial de La Coruña  número 6 también ha confirmado la nulidad de dos contratos swaps que Banco Santander vendió a dos pymes.


Dirección Letrada: Unai Carreras
Banco: Banco Santander
Producto: Swaps
Perfil: 3 pymes
PDF: S_120118_SANTANDER_JPIeI4_BERGARA_pyme_SIN.pdf